@solitalo

Con esta frase crié a mi hijo desde que era un bebé. El momento en el que comprendes que cada persona es un universo entero: de experiencias, de aprendizajes, de procesos evolutivos, de amor y dolor, de traumas, creencias, valores y antivalores, (así igual que tú) comienzas a ver a tu entorno desde la compasión (no desde la lástima) desde el amor que nace de la conciencia del que ve más allá. Del que se sumerge en sus propios procesos, adentrándose en su oscuridad para reconocerla e iluminarla y por eso logra comprender que los demás están en lo mismo que tú, pero a su manera.

Hoy te invito a que reflexiones sobre esto, ¿qué estás viendo en otros que te muestra tus propios procesos? ¿Qué estás juzgando sin clemencia con cero empatía? ¿Cuánto estás contribuyendo a que ese hermano desarrolle su proceso sin más trabas que las que él mismo se pone? ¿Acompañas amorosamente o lo lanzas por un precipicio de incomprensión, juicio y castigo?

¿Qué necesitas recibir del otro con respecto a tu propio proceso?

¿Te resuena? Intégralo. Si no, sigue adelante buscando nuevas formas de relacionarte con esos pequeños grandes universos individuales que conforman el todo, contigo.

¡Feliz y bendecido día! Solange

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