@solitalo

No basta con dejarse llevar por una vaga impulsión mística para atraer a la Divinidad, sino más bien unos espíritus tenebrosos que, viendo a un ignorante sin protección y abierto a todos los vientos, se alegran por encontrar un lugar donde instalarse.

Para cualquier cosa que quieran emprender, hay que comenzar por preparar las condiciones. Cuando ustedes deben verter un líquido en un recipiente, leche por ejemplo, se aseguran de que esté limpio, si está sucio, lo lavan. Y ustedes mismos, si se parecen a un recipiente sucio, ¿creen que el Espíritu Santo va a hacer su morada en ustedes? Llegarán entidades tenebrosas, impuras, porque ellas se sienten atraídas por el alimento que se encuentra en ustedes bajo forma de pasiones, de instintos mal controlados. Por supuesto, el Espíritu Santo puede llegar, pero sólo el día en que hayan preparado, a fuerza de trabajo, un habitáculo digno de él.

Omraam Mikhaël Aïvanhov