@solitalo

Todo año que termina es un ciclo que se cierra, se lleva vivencias, momentos…unos buenos y otros no tanto, pero esos no tan “buenos” terminan siendo los mejores si sabemos apreciarlos. En fin unas cosas se van y otras llegan, sueños sin cumplir que se convierten en la gasolina de otros sueños más sofisticados por alcanzar. El mundo, la vida es un vaivén y cada uno está allí como una pequeña barca en el ancho mar con un destino, quien conoce ese destino pues rema a puerto seguro a pesar de los vientos y las tormentas que pueda encontrar en el viaje. El que no sabe a donde va, pues nunca llega…

¿Qué evaluación haces de tu año? ¿De tus experiencias? ¿Qué aprendiste? ¿Qué te quedó pendiente? Generalmente es en estos cierres de etapas cuando nos hacemos estas preguntas que bien podríamos hacerlas durante cada paso para planificarnos mejor, pero ya es una elección personal.

Ahora sólo nos queda abrir el corazón, y hacer un balance sincero de lo que ya está hecho y de lo que falta por hacer. Agradecer será el primer paso para poder continuar sin deudas, sin dudas, sin cargas emocionales innecesarias. Quien agradece recibe más de aquello por lo que agradece. Este último día del año, no te lamentes, di gracias, cuenta tus bendiciones y prepárate para seguir avanzando durante 2019. Ponte metas a corto, mediano y largo plazo, ve sin prisa pero sin pausa, un día a la vez, haz todo con amor, con pasión, entrégate a la experiencia de la vida sin resistencia y ya verás cómo dejando que fluya tu Ser, comienza a fluir tu vida como tú quieres. ¡Dios nos siga bendiciendo!