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@solitalo

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Comenzamos la mañana del viernes 1 de abril de 2016 con una conjunción Venus-Ceres en el compasivo Piscis. Esta alineación debe ayudarnos a facilitar nuestra apreciación por nuestros seres queridos y por la belleza de la vida. Incluso la normalmente ambiciosa Luna en Capricornio, vacía de curso, puede no ser capaz de sacudirnos de nuestro estado pasivo. Con retraso, pero por fin podemos cambiar a una marcha hacia adelante, una vez que la Luna entre en Acuario –  aunque los ánimos se activan fácilmente por la noche y es probable que nos encontremos utilizando palabras duras y fuera de contexto, debido a una polémica sesquicuadratura Mercurio-Marte (135 °). Con todo esto, es posible que deseemos elegir otro día para hacer vida social o para tratar de tomar decisiones.

A medida que comienza abril estamos en la semana final de un ciclo lunar de gran alcance que se inició con el eclipse solar de Piscis el 8 de marzo y culminó con el eclipse lunar del libra el 23 de marzo. Estos eclipses eran espejos virtuales de las que tuvieron lugar en septiembre de 2015, produciéndose en los signos opuestos a los eclipses y en casi los mismos grados. Los eclipses de marzo de 2016 nos han obligado a revisar cuestiones importantes que son fundamentales para nuestra experiencia el pasado otoño. Hemos adquirido nuevas perspectivas en los últimos seis meses, ya que hemos trabajado con los efectos persistentes de los eclipses de septiembre; en estas primeras semanas de abril, al integrar las energías de este nuevo ciclo del eclipse, estamos destinados a aplicar esos conocimientos para gestionar nuevas oportunidades o resolver problemas relacionados con éstas.

La cuadratura Urano-Plutón (90°) que ha estado manejando los cambios globales y las transformaciones personales, al menos durante los últimos cuatro años, se está moviendo lentamente hacia detrás al comenzar el segundo trimestre de 2016. Estos dos planetas se encuentran ya a tres grados del aspecto exacto el 1 de abril y se separarán aún más una vez que Plutón se vuelva retrógrado el 18 de abril y, sin embargo, al igual que grandes rocas caen en un lago creando ondas que viajan al otro lado del agua, las repercusiones de este acontecimiento planetario importante – con su recientes siete aspectos exactos – permanecerán sin duda en nuestra conciencia por un tiempo más largo.

La cuadratura conmovedora Saturno-Neptuno es tal vez el aspecto planetario más significativo a largo plazo, contribuyendo a la formación de nuestra experiencia colectiva en 2016. También aparece su influencia, energéticamente, a principio de abril.

Los planetas retrógrados dominan el cielo en abril y mayo, llamando nuestra atención hacia el interior al meditar en la dirección que nuestras vidas han tomado hasta este momento. Júpiter ha estado moviéndose hacia atrás desde el 7 de enero; Saturno comenzó su fase retrógrada el 25 de marzo, y Plutón, Marte y Mercurio todas retrógrados durante el mes de abril. La tercera semana de abril es particularmente potente, con Marte el 17 de abril y Plutón el 18 de abril; Mercurio se une al grupo de planetas retrógrados el 28 de abril.

Esto significa que, al entrar en mayo, la mitad de los diez planetas primarios se mueven hacia atrás. Este predominio de planetas retrógrados requiere que reflexionemos sobre lo que hemos hecho, asuntos incompletos pendientes, y obtener una mayor conciencia de nosotros mismos antes de aventurarnos demasiado lejos en nuevas aventuras. De este grupo, Júpiter es el primero en romper esta danza retrógrada, apareciendo directo el 9 de mayo. Mercurio es el siguiente, completando su fase retrógrada de tres semanas el 22 de mayo. Entre los otros planetas del grupo, Marte estará retrógrado hasta el 29 de junio, Saturno hasta el 13 de agosto, y Plutón termina su fase retrógrada el 26 de septiembre de 2016.

Cada uno de las cuatro lunaciones en abril y mayo proporcionan la energía para movernos y producir un avance significativo: La Luna nueva en Aries del 7 de abril, con el Sol y la Luna en conjunción con Urano, nos conduce a sentir que nuestra urgencia para el cambio es grande. La Luna llena en Escorpio el 21 de abril caracteriza un cierre de la conjunción Venus-Urano en cuadratura a Plutón; cambios inesperados o repentinos son posibles en las relaciones personales y los mercados financieros.

Un mes apasionante desde el punto de vista astrológico, en donde tantos planetas retrógrados (de ahí la comparación con la danza del cangrejo, que camina hacia detrás) nos invitan a viajar hacia lo interno y activan procesos (no siempre conscientes) de reflexión, introversión, recogimiento y reconsideración de cualquier asunto, experiencia o estado interno (es un tiempo durante el que la energía de todos estos planetas se vuelve hacia adentro). Los planetas retrógrados desde una perspectiva astropsicológica representan funciones de la personalidad que operan de una manera interna, indirecta, subconsciente y demorada.

Francisco Lorenzo
Fuente: astroworld. es