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Al mismo tiempo que el cristianismo ayudó a preservar la mitología celta (aunque de forma alterada), incorporó los relatos mitológicos en los hechos milagrosos de las vidas de los santos celtas. Verdaderamente, los santos cristianos no podían destacar en la batalla, pero sí adaptarse al género mitológico dentro del marco de los milagros que realizaban para propagar la fe.

San Patricio era hijo de un oficial romano, Patricio fue capturado en una incursión de un destacamento celta cuando era un muchacho, y pasó seis años en cautividad. Se escapó, se hizo sacerdote y volvió a Irlanda. Según la leyenda San Patricio es el responsable de la conversión de Irlanda a la Cristiandad y de la pérdida final de las antiguas creencias Célticas.

San Patricio, patrón de Irlanda, nació en el seno de una familia aristocrática en Strathclyde, un antiguo reino celta que abarca parte del sur de la Escocia actual y parte del noroeste de Inglaterra. No es sorprendente que San Patricio (390-461 d.C.) el santo irlandés por excelencia, esté asociado a un gran número de milagros. Muchos de ellos están relacionados con la lucha del santo contra los druidas, ya que estos jefes religiosos tenían mucho que perder si se arraigaba el cristianismo.

Cuando san Patricio llegó por primera vez a la corte del rey Loeguire, el más alto rey de Irlanda, los dos druidas, Lochru y Lucetmail, contradijeron su sermón. Después de soportar las ofensas durante un tiempo, San Patricio oró a Dios para que le ayudara y rogó para que Lochru, el más tajante de los dos, muriera. Apenas habían pronunciado sus labios la última sílaba cuando una misteriosa fuerza levantó al pobre Lochru por los aires y lo hizo caer de cabeza contra el suelo, donde estalló su cráneo sobre una piedra y se desparramaron sus sesos.

Más tarde, san Patricio fue artífice de hazañas no tan violentas. Cuando el druida Lucetmail le desafió a que fabricara nieve, el santo lo rechazó diciendo que no podía ir contra natura. Con un gesto de burla, Lucetmail creó un montón de nieve que cubrió los ejes de las ruedas de los carros. Entonces, San Patricio demostró su temple; alzó la mano y, con un simple movimiento, hizo que desapareciera la nieve. Sería contradecir a la naturaleza hacer que nevara en Irlanda en abril, explicó San Patricio al rey; en cambio, derretirla es lo que tiene que ser.

Entonces, Lucetmail trajo la oscuridad a la bora del mediodía. San Patricio, por el contrano, la disipó, también en este caso con un simple movimiento de su mano explicando, para el asombro de la corte, que los druidas solamente podían actuar para el mal; en cambio, la grandeza del cristianismo era tal que podía superar la magia en pro del bien.

Finalmente, San Patricio propuso una prueba para comparar el poder de los druidas y el de los cristianos. Ordenó que se construyera una casa de troncos de modo que la mitad fuera de madera húmeda y la otra mitad, de madera seca. Luego, dio instrucciones a uno de sus discípulos para que se cambiara la vestimenta por la de uno de los seguidores de Lucetmail.

De este modo, el discípulo de San Patricio, vestido de druida, se alojó en la parte de la casa construida con madera húmeda, mientras que el de Lucetmail, con las ropas de cristiano, permaneció en la parte seca. Cuando todo estuvo preparado, Lucetmail prendió fuego a la casa. Para el asombro de todos los presentes, el druida se quemó mientras que el discípulo del santo salió ileso de las llamas. Dirigiéndose a la corte, San Patricio dijo: “Habéis contemplado el poder del Señor en la práctica. Os pido que creáis en nuestro señor Jesucristo. O de lo contrario, Dios os destruirá”. Ni que decir tiene que el rey Loeguire y toda su corte pidieron al santo irlandés que los bautizara sin pérdida de tiempo.

 

 Catedral de San Patricio. Dublín (Irlanda)